En este tumblr encontrarás tanto cosas interesantes que ví y quise compartir contigo como trabajos propios que puedes encontrar en las secciones del menú principal. Y aquí tienes todo lo que llamó mi atención desde el principio.
Los domingos sólo están ahí para recordarte lo que no has hecho durante toda la semana, un día para intentar solucionarlo todo que se asegurará de ponértelo fácil para que sea lo más aburrido posible y desees con fuerzas que comience la semana.

Durante esta suelo convertirme en un animal en el que sólo me falta colgar las bragas en la lámpara. Le digo a todo el que me pregunte que soy ordenada, pero en un simple vistazo a mi bolso podría observarse que no lo soy en absoluto y que ni siquiera puedo engañarme a mí misma.

La culpa no es mía, es cosa de genes y mi condición de artista. Picasso lo solucionaba fácilmente: si en una casa no le cabían más cosas, se compraba otra más grande y a acumular cosas de nuevo. Justo eso necesito yo.
No puedo tirar cosas cuando no están rotas y con la edad me he vuelto egoísta para regalarlas. Aquella niña de mi barrio a la que le daba toda mi ropa ahora es gótica, ¡no le ha servido de nada mis camisetas con el acid o mis estampados florales!.

Los domingos sólo están ahí para recordarte lo que no has hecho durante toda la semana, un día para intentar solucionarlo todo que se asegurará de ponértelo fácil para que sea lo más aburrido posible y desees con fuerzas que comience la semana.

Durante esta suelo convertirme en un animal en el que sólo me falta colgar las bragas en la lámpara. Le digo a todo el que me pregunte que soy ordenada, pero en un simple vistazo a mi bolso podría observarse que no lo soy en absoluto y que ni siquiera puedo engañarme a mí misma.

La culpa no es mía, es cosa de genes y mi condición de artista. Picasso lo solucionaba fácilmente: si en una casa no le cabían más cosas, se compraba otra más grande y a acumular cosas de nuevo. Justo eso necesito yo.
No puedo tirar cosas cuando no están rotas y con la edad me he vuelto egoísta para regalarlas. Aquella niña de mi barrio a la que le daba toda mi ropa ahora es gótica, ¡no le ha servido de nada mis camisetas con el acid o mis estampados florales!.

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