
Hoy ha sido mi primer día de gimnasio; pero no el primero de temporada, o tras unos meses… ¡el primero de toda mi vida!.
La clase de spinning -que es lo que está de moda-, estuvo muy bien, con un monitor de lo más interesante que usaba todo tipo de analogías mezcladas con algunas canciones ochenteras.
A estas horas ya puedo notar que mañana me va a costar levantarme, pero volveré al gimnasio porque aunque sea por el hecho de poder ducharme sin problemas de bombona me merece la pena.
1 ⁄ 1