
“Little Ashes” no me ha defraudado porque ya me imaginaba la porquería que sería. Para empezar, si Coco Chanel es francesa y obligan a Alessandro Nivola, americano, a aprender francés con acento de inglés para poder aparecer en la película autobiográfica, no entiendo cómo en ésta a los pocos españoles que hay los ponen a hablar inglés muy malamente mientras lo único que se escucha en español es un “¡Viva la Revolusión!”…
Dos de nuestros mayores iconos artísticos reducidos a un irreal “Brokeback Mountain”.
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